Salvador: 11 días, mucho sol y un viaje económico

Pasé 11 días durante la semana santa de 2014 en Salvador, Bahía, y en la Playa del Fuerte (Praia do Forte, vea la publicación sobre esta playa aquí), Al Noroeste de Brasil. Fueron días espectaculares ya que tuve la oportunidad de conocer un Brasil diferente. Quien ya vivió en Brasil sabe bien que al cambiar de estado se entra en otro “país” totalmente diferente. La diversidad cultural y social varía mucho de región a región. El estado de Bahía no es la excepción. Además, los costos no son tan altos, si usted logra encontrar soluciones económicas

Para los viajeros con experiencia en América Latina, Salvador con seguridad les recordará a otras ciudades del continente. Es una gran ciudad, con playa, con un centro histórico preservado y una población mayoritariamente de descendencia africana. En mi caso, me recuerda a Cartagena de Indias (en Colombia) por ser una ciudad turística llena de contrastes. Por un lado tiene una riqueza generada por el alto flujo de turistas durante todo el año (en Salvador como en Cartagena, siempre es Verano), pero la desigualdad social también hace parte del día a día. Creando una mezcla de realidades paralelas dentro de ella.

En Brasil, las personas dicen que a Salvador o la amas o la odias. Como la mayoría de las “primeras impresiones”, creo que sea una expresión que se basa en la experiencia de cada viajero. Yo, particularmente, la amé. El clima es siempre ideal, con una media de 30º C y seco. Cuando llueve, pasa rápido y tiene todo lo que una ciudad puede ofrecer (Centros Comerciales, Espectáculos artísticos y culturales, etc) al lado de la belleza del mar y sus playas.

En cuanto a su gente, es un pueblo alegre y receptivo, siempre dispuesto a ayudar. Ellos no tienen prisa por nada y es difícil ver un Soteropolitano estresado, y por eso el estereotipo del Bahiano es de un pueblo perezoso. Pero hace falta llegar un poco más de cerca para entender el fundamento de esta fama. Simplemente hace parte de una cultura diferente. Personas criadas en grandes ciudades con un ritmo de vida acelerado podrán pensar que en Salvador el servicio al cliente es pésimo. El mesero puede demorarse en atenderlo, la comida puede tardar en llegar, y así en adelante. Pero es usted, quién tiene un estilo de vida agitado, quien se adentró en la cultura y la ciudad de ellos, no se sienta ofendido ni mal atendido, lleve un poco de paciencia. Al final, son su vacaciones y su usted logra parar su ritmo podrá ver la verdadera esencia cálida del Bahiano.

LLEGANDO A SALVADOR…

Hay vuelos directos desde São Paulo y otras capitales de Brasil para Salvador. Algo importante de saber es que el Aeropuerto internacional Deputado Luís Eduardo Magalhães queda en la región metropolitana, en Lauro Freitas, que queda a una hora y media del centro de Salvador.

Saliendo del aeropuerto existen varios puntos de taxi. Algunos de empresas oficiales y otros informales. Generalmente hasta Salvador este servicio cuesta entre $70 y $120 Reales (BRL). Algunos taxistas llevan a varios pasajeros y es posible dividir el valor entre todos. Podría decir que es un servicio confiable que los habitantes locales acostumbran a utilizar, todo depende del grado de aventura que usted esté buscando.

Yo, opté por la opción económica. Atravesando el parqueadero, queda la parada de buses. Tome el S002 Aeroporto/Praça da Sê, de la empresa Rio Vermelho. La tarifa es 2,85 reales.

En Salvador, a diferencia de otras ciudades en Brasil, se sube al bus por la puerta trasera y se baja por la delantera. El bus entra a Salvador y recorre todo el malecón de la ciudad hasta el barrio Barra. Allí pasa cerca del farol de la barra y continua hasta al centro (Praça da Sé), final del recorrido. Si usted va hasta el centro va a encontrar el Elevador Lacerda y Pelourinho (centro histórico). Hay varios hostels y Albergues en este barrio.

Yo me quedé en la Barra. Es perfecto, pues es un punto intermedio de la ciudad. Ahí mismo queda el farol de la barra y el fuerte de la barra, dos playas con el mismo nombre, y queda a 15 min en  bus del centro histórico. Además existen varios restaurantes y bares para disfrutar en la noche.

Así, apenas iniciando mi aventura, ya pude ter contacto con un poco del espíritu de la ciudad. Me gustan las opciones económicas, no solamente por la cuestión del dinero, sino también por la posibilidad de ver los lugares con la mirada de quien vive en la ciudad que estoy visitando. No me gustan los paseos turísticos tradicionales (ni hablar de los paseos en buses turísticos, exceptuando cuando no tengo mucho tiempo) y apenas a mi llegada pude sentir que Salvador me guardaba grandes sorpresas. Y estaba en lo cierto, fueron días que tuve experiencias gastronómicas fantásticas y económicas (lea la publicación sobre las comidas Bahianas aquí), explore la ciudad como un nativo (lea la publicación sobre como conocer Salvador a pie), conocí playas increíbles (lea más sobre este asunto aquí) y estuve en la Playa del Fuerte, uno de los lugares más encantadores que ya visite (lea más aquí).

Crsitian Figueroa

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English Version

 

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9 comentários sobre “Salvador: 11 días, mucho sol y un viaje económico

  1. Excelente y detallada información! Muchas gracias, Cristián…compartimos totalmente la idea de conocer y vivir la cultura local, sin prisas ni prejuicios.
    .
    .Partiremos la proxima semana a Salvador y trataremos de imitarte -si el cuerpo resiste…jajaja

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