Viajes, prioridades y sacrificios

Cada vez que me embarco en un nuevo viaje es común escuchar los mismos comentarios que vienen y van: “Pero tiene que ser millonario para viajar tanto”, “Él no hace nada más que viajar”, “Que bueno que usted puede viajar tanto. Es una lástima que yo tenga cosas que hacer siempre. No tengo tiempo/dinero para viajar.” Y así sucesivamente.

Como dije en mi primer post (leer aquí): “Los viajeros siempre seremos personas diferentes.” Creo que lo que nos diferencia de los demás son nuestras prioridades. Las prioridades son como los gustos. Nadie lo puede obligar a gustarle algo, al igual que nadie puede obligarlo a darle más importancia a una cosa que a la otra. Una de mis prioridades es conocer el mundo, conocer nuevas culturas y hacer nuevos amigos. Todos los movimientos en mi vida están dirigidos a alcanzar esa prioridad.

Para otras personas, dentro de sus prioridades está formar una familia, conseguir un trabajo que les dé estabilidad financiera, o, simplemente, ganar mucho dinero haciendo cualquier cosa. El rango de prioridades dentro del universo humano es infinito. Las prioridades también están vinculadas a otras dos acciones: escoger y sacrificar. Todos hemos tenido que escoger y sacrificar cosas a lo largo de la vida para acercarnos a nuestras prioridades.

Yo no uso ropa de grandes marcas ni mucho menos de diseñador, no como en restaurantes “gourmet”, no estoy en todas las fiestas de la ciudad, ni voy a los espectáculos de todos mis artistas favoritos, como lo hacen muchos de mis amigos. Y no porque no me guste, simplemente escogí diferente. Las personas que me conoce saben que me gusta vestir bien, comer bien y salir de fiesta. Pero llegué a un punto en mi vida donde mis prioridades fueron reubicadas y tomaron nuevas posiciones. Y como mencioné, cada uno reubica sus prioridades de diferentes maneras, no es por nada que se dice que cada persona es un universo diferente.

No soy rico, pues vivo con una beca de estudiante. Mi “salario” es mucho menor que el de muchas personas, pero de alguna manera, para ellos, yo soy millonario. Y no por creer en el refrán que dice que “viajar es la única cosa que usted compra que lo hace más rico”, sino porque viajar parece ser un lujo que sólo los adinerados pueden permitirse. Esto es un gran mito. Pues todo el mundo tiene la capacidad de viajar y hacer lo que le trae bienestar.

Como he dicho antes, he optado por renunciar a algunos lujos que me traen una felicidad temporal, para invertir en una pasión que me trae una felicidad duradera: Viajar. En este orden de ideas, desde que descubrí que podía viajar y estudiar al mismo tiempo, dediqué mi tiempo y energía a estas dos cosas. Los intercambios que he hecho en mi vida han sido obtenidos por mi desempeño académico. A este punto, usted ya puede inferir que siempre he tenido, y todavía, tengo que esforzarme el doble estudiando, no sólo para ser un candidato ideal para becas de intercambio, sino para poder viajar mientras estudio. Pues de alguna forma hay que compensar el tiempo que se pasa fuera de las labores. Se tiene que encontrar el punto de equilibrio, es necesario planificar y prever todo lo que puede o no puede suceder durante su ausencia y las cosas que vendràn después del viaje.

Voy a repetir algo que se dice mucho por ahí: nada en la vida es gratis. Usted tiene que trabajar muy duro para lograr lo que quiere, pero cuando se trabaja y se dedica a hacer aquello que se desea, el universo le devolverá sus esfuerzos de formas increíbles. Yo viajo mucho, sí, pero he también he trabajado muy duro para ello.

En este orden de ideas, no es que usted no tenga tiempo o dinero, lo que pasa es que usted los está gastando de una manera que podría apartarlo de sus prioridades. Tal vez sea el momento adecuado para revisar sus conceptos y sus prioridades en la vida. No quiero decir, de ninguna manera, lo que está bien y lo que está mal. Porque no existe tal cosa cuando se trata de prioridades, y mucho menos cuando se habla de la vida de los otros. Conozco personas que han optado por no hacer intercambios o viajar por no dejar atrás a sus parejas, su familia, su perro/gato, su ciudad, su estilo de vida, sus amigos, etc. y ¿quién soy yo para decir que está bien o mal? Pero creo que a todos nos llegará el momento de dejar atrás todas esas cosas, voluntaria o involuntariamente, eso también hace parte del sacrificio y de entender que nuestra vida está hecha de ciclos. En algún momento de la vida todo el mundo tiene el poder de elegir aquello que sacrifica y aquello que persigue.

Mi invitación es, finalmente, a echar un vistazo en su día a día, ¿qué está haciendo para acercarse a lo que quiere? ¿En qué está invirtiendo su tiempo, su energía, su dinero en cada momento del día? ¿La felicidad que usted gana con eso es momentánea o duradera?

Si usted siente que está luchando y matándose, y no está recibiendo lo que usted quiere algo que anda mal. Identifique lo que es y haga un cambio, ya que como se dice por ahí: no se puede esperar resultados diferentes haciendo siempre lo mismo.

Cristian Figueroa

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2 comentários sobre “Viajes, prioridades y sacrificios

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