Viajes, movimientos y el lugar al que llamamos hogar

Noviembre se convirtió en un mes importante en mi vida. Fue el mes en el que regresé a Brasil. Y cada vez que alguien me pregunta: “¿Hace cúanto tiempo que estas aquí? doy siempre la misma respuesta: voy a completar dos años, en noviembre.

Dos años han pasado, y parece poco para todos los cambios que ocurrieron dentro de mí. Ciertamente, mirando hacia atrás, nunca podría haber imaginado ni la mitad de las cosas que estaban por venir. Y esta es una de las cosas más importantes que he aprendido en este tiempo. Cuando nos permitimos estar en movimiento – en mi caso, salir de casa y viajar por el mundo-, se crean momentos y oportunidades para que cosas mejores sucedan.

Por otro lado, entre más tiempo pasamos en movimiento es más difícil recordar de dónde venimos y el lugar al qxue pertenecemos en el mundo, en otras palabras, el lugar al que llamamos casa.

Siempre recuerdo una conversación que tuve con una amiga, donde me expresaba su temor a un día salir de casa, empezar a viajar y nunca más encontrar ese lugar para llamar “hogar”. En ese momento,  recuerdo no haber sido capaz de dar una respuesta que pudiera describir la sensación de que llevaba dentro. Hace unos años, y hace algunos viajes, dejé de sentir ese miedo. De hecho, no sé si algún día me tuve miedo de no tener un lugar que pudiera considerar mi casa.

Algunos meses después de esta conversación, me encontré con una charla TED, donde el cronista de viajes Pico Iyer, me ayudó a organizar, en palabras, lo que sin duda mi corazón conocía, pero de alguna forma no podía expresar.

Al igual que Pico, creo que este lugar al que llamamos hogar no hace referencia a la tierra donde nacimos o el lugar donde las personas que amamos están, y sí, al lugar y el momento en el que estamos conectados con nosotros mismos.

“Mi hogar tendría que ser todo lo que llevo dentro de mí”. Pico Iyer

Cuando viajamos, y me abrimos los ojos al mundo, también abrimos los ojos a nosotros mismos.  A aquello que está dentro de nosotros, y que en la prisa de nuestra vida cotidiana, nunca nos detenemos a prestar atención. Y cosas asombrosas suceden cuando lo hacemos.

En este momento, entendemos que ese lugar al que llamamos hogar, se encuentra de nosotros, y lo llevamos junto a donde sea que vayamos.

“De dónde vienes es ahora mucho menos importante que a donde vas” Pico Iyer

Los lugares en los que vivimos y las personas que conocemos con seguridad ayudarán, poco a poco, a la transformación de nuestras vidas y serán siempre parte de nuestra historia. Sin embargo, viajar mirando hacia atrás puede ser la forma más dolorosa de estar en movimiento. Creo que no podemos caminar por el mundo pensando en las cosas que dejamos atrás, y sí, pensando en las nuevas posibilidades que el universo tiene para nosotros.

Cristian Figueroa

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